Hablamos con la abogada Marta Cimas, representante de nuestro Colegio en la Comisión Interinstitucional de Violencia de Género, y que ha trabajado durante 10 años en el Servicio de Violencia de Género del Turno de Oficio, sobre el importante papel de los abogados y abogadas del servicio de asistencia jurídica gratuita para las víctimas de violencia de género.

La abogada Marta Cimas Soto, colegiada y representante de nuestro Colegio en la Comisión Interinstitucional de Violencia de Género.

La intervención de un letrado especializado en los momentos anteriores a la denuncia, durante la interposición de la misma y a lo largo del procedimiento que se inicia con ella, es fundamental para que las mujeres víctimas de violencia de género conozcan sus derechos, reciban el asesoramiento jurídico oportuno y vean salvaguardados tanto sus intereses como los de sus hijos e hijas, o personas que dependan de ellas.

Lamentablemente, la gran mayoría de las víctimas de violencia de género no cuentan con los recursos económicos suficientes para contratar los servicios privados de un abogado. De ahí que la prestación de asistencia jurídica gratuita a través del Turno de Oficio de Violencia de Género sea una herramienta clave para garantizar amparo legal a las personas que lo sufren, teniendo en cuenta su condición socioeconómica.

Según los datos que maneja el ICA, “solo en Cantabria, en 2019 se dio asistencia letrada a 539 víctimas de violencia machista y, en lo que llevamos de 2020, a falta de tener los datos al cierre del año, llevamos 420”. El confinamiento aparentemente no ha supuesto un aumento del número de personas solicitantes del servicio, aunque sí se constató un aumento de ingresos de mujeres con violencia física y lesiones en casas de emergencia y acogida durante el confinamiento.

En Cantabria, a pesar de la declaración del estado de alarma, se continuó prestando asistencia a las víctimas gracias a la labor de los letrados del Turno de Oficio, que continuaron prestando la actividad 24 horas al día.

8 años y 8 meses

Según el último informe anual en materia de Violencia de Género de  Cantabria, ese es el tiempo medio que tarda una víctima en verbalizar y/o denunciar su condición. Y en el Turno de Oficio, viven a diario esta situación, muchas veces frustrante, de impotencia. “Es una de las casuísticas más complicadas por la multitud de variables detrás de cada historia. Con frecuencia nos pasa que las mujeres solicitan asistencia pero se echan atrás a la hora de comenzar el proceso judicial, porque psicológicamente no están preparadas” nos explica la letrada.

Por esta razón, la formación especializada es obligatoria para los letrados del turno de violencia de género. Una formación que les permite entender e identificar cuando una mujer está sufriendo la indefensión aprendida tras muchos años de maltrato, en qué etapa del ciclo de la violencia se encuentran o las diferentes violencias estructurales que subyacen.

“Uno de los requisitos más importantes para poder formar parte del Servicio de Violencia de Género, es el de asistir a dos cursos de formación anuales. Este año, el ICA organizó durante el confinamiento dos cursos sobre delitos contra la libertad sexual, a los que asistieron 150 abogados, respectivamente, de los 175 profesionales con que cuenta este servicio” prosigue Cimas.

Además, para poder ejercer como abogado del Turno de Oficio de Violencia de Género, se deben reunir una serie de requisitos: ser residentes y tener despacho en Cantabria; contar con el Diploma de la Escuela de Práctica Jurídica del ICA o máster equivalente, si se proviene de otra región; demostrar más de 3 años de ejercicio (que suben a 5 si no se cuenta con el máster).

Reorganización y más recursos

Hasta mediados de octubre, el Servicio de Violencia de Género se dividía en dos zonas operativas: la primera, contaba con dos letrados de guardia para cubrir los partidos judiciales de Santander, Medio Cudeyo, Santoña, Laredo y Castro Urdiales; la segunda, disponía de un abogado de guardia para los municipios de Torrelavega, Reinosa y San Vicente de la Barquera.

La Junta de Gobierno del ICA, en colaboración con la Dirección General de Justicia, apostó por reforzar a partir de esta fecha el servicio, incorporando un letrado más para paliar los retrasos acumulados en Santander y Medio Cudeyo.

Se han reorganizado los recursos para contar con tres zonas y reducir la necesidad de desplazamiento para los letrados. De este modo, los servicios de guardia cuentan desde hace un mes con: 2 letrados para Santander y Medio Cudeyo; 1, para Santoña, Laredo y Castro Urdiales; y otro, para Torrelavega, Reinosa y San Vicente de la Barquera.

“Una redistribución que esperamos contribuya a dar un mejor servicio a las víctimas, así como para mejorar las condiciones de trabajo de los letrados, que con frecuencia deben desplazarse a puntos muy dispersos geográficamente. Y, si bien se abonan los costes de desplazamiento, muchos de ellos no vienen pagados porque si tienes que desplazarte 3 veces a un determinado municipio, solo se paga la primera”.

Este incremento de letrados en la prestación del servicio ha sido posible gracias al acuerdo alcanzado entre el Colegio, la Dirección General de Justicia y la Dirección General de la Mujer del Gobierno de Cantabria, dentro del Pacto de Estado contra la de Violencia de Género.

“El servicio implica la prestación de guardias en turnos de veinticuatro horas, y el letrado debe prestar asesoramiento jurídico integral, así como iniciar las acciones que procedan de orden civil, penal, contencioso‑administrativo y social, cuya causa directa o indirecta sea la violencia padecida” detalla la abogada.

Entre sus múltiples funciones, ha de acudir al lugar donde se encuentre la denunciante, prestar asesoramiento y orientación jurídica y comenzar de inmediato las acciones que correspondan: como solicitar designación para el procedimiento penal derivado del maltrato denunciado, o bien solicitar la designación para el procedimiento de familia, laboral o contencioso‑administrativo que pudiera derivarse de esta situación.

A todo ello, se suma el asesoramiento a la víctima en toda la documentación que debe presentar para poderle garantizar la gratuidad del servicio en cada etapa del proceso. Un proceso burocrático y complicado para la gran mayoría.

“La labor que desempeñan los letrados que prestan el turno de asistencia a las víctimas de violencia es fundamental por la asistencia, asesoramiento y defensa de las mujeres que sufren la violencia de género. Pero, para acabar con la violencia de género, la solución definitiva pasa por educar en resolución de conflictos desde edades tempranas, desde el colegio hasta la universidad”, concluye la abogada.